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martes, 30 de agosto de 2016

Crisis en el gobierno argentino entre Banco Central y Ministro Hacienda

Las distintas visiones que conviven en el Gobierno respecto de cómo rescatar a la economía de la recesión en la que se hundió quedaron nuevamente a la vista en las últimas horas. Los diagnósticos divergentes sobre la inflación dejaron en evidencia las distintas posturas del ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat- Gay , y el presidente del Banco Central (BCRA) Federico Sturzenegger .

Prat-Gay abrió la semana festejando que el índice de precios al consumidor arrojará en agosto una suba "menor al 1%", la más baja "de los últimos 10 años" y proclamando en base a ese dato que "la inflación ya no es un tema". Pero para el titular del BCRA la batalla aún no está ganada.

Sturzenegger aprovechó hoy la tribuna que le ofreció la Universidad de Tel Aviv -al invitarlo a inaugurar el 21° Simposio Internacional de Economía-, para advertir que "la significativa desaceleración que mostrará la inflación en agosto aún no provee los elementos suficientes para que pueda concluirse que sea conveniente relajar la política monetaria que viene llevando adelante el Banco Central".

Sturzenegger fue puntilloso al respecto al considerar que la caída de la inflación en un mes puntual no debe llevar a hacer conclusiones apresuradas. "Un proceso de desinflación persistente necesita de varios meses para consolidarse como tal", señaló.

Además advirtió que la capacidad del BCRA para acelerar más la baja de tasas está limitada "porque las expectativas de inflación para el año 2017 todavía se ubican por encima del rango deseable". Según sostuvo, por esa razón, la entidad que preside seguirá ejecutando una "política contractiva".

Para el ministro Prat-Gay el objetivo central pasó a ser lograr que la economía comience a despegar en la última parte del año, para llegar al 2017 con mejor humor social dado que es el año de la elección de "medio término", un test clave para la gobernabilidad. En esa dirección, considera clave que se relaje algo la política monetaria, especialmente en lo relacionado al costo del dinero, para recuperar el apalancamiento del crédito bancario, sobre todo, al consumo.

La disparidad de objetivos tensa cada vez más la relación entre el jefe de Hacienda y el encargado de ejecutar la política monetaria, quienes ya habían tenido cortocircuitos similares en el verano cuando el BCRA permitió una escalada del dólar que desde Economía consideraron "inoportuna" y después procedió a encarecer brutalmente el costo del dinero para contenerla. En todo caso lo que se está viendo es un nuevo round en una disputa que lleva meses y tiene final abierto.

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