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sábado, 11 de junio de 2016

La edad no es excusa para emprender

Facilitar a los cirujanos su trabajo con la impresión de réplicas de órganos o idear una aplicación móvil para tratar de paliar los efectos del alzhéimer en los enfermos son proyectos impulsados por jóvenes que a pesar de su edad han optado por el emprendimiento para ayudar a los demás.


Darío García es un murciano de 23 años, que en segundo de Biológicas comenzó a interesarse por el cáncer "debido a la complejidad biológica de la enfermedad", según cuenta a Efe, y una vez concluida la carrera estudió un máster en el que conoció las tecnologías de impresión 3D.

El cóctel de sus estudios ha dado como fruto una empresa que imprime en 3D órganos de pacientes con cáncer para que el cirujano pueda planificar y simular la cirugía antes de practicarla en el enfermo.

"Hay investigaciones en este campo pero nosotros somos los primeros que podemos hacer órganos con la misma consistencia y la misma textura que los reales de los pacientes, con lo que el cirujano puede hacer un corte, una sutura etc..", explica el joven, que tiene patentada la técnica.

Su proyecto está teniendo "muy buena respuesta", de hecho, uno de sus últimos trabajos ha contribuido a ayudar a un bebé de nueve meses con cáncer de riñón, en el hospital Clínico Universitario Virgen de La Arrixaca de Murcia.

Daniel Delgado es otro emprendedor. Tiene 19 años, es natural de Oviedo y estudia ingeniería informática. Ha montado una empresa con sus hermanas y el proyecto en el que ahora se ha embarcado consiste en una aplicación para móviles y tabletas dirigida a los enfermos de alzheimer.

La aplicación, según comenta el joven a Efe, trabaja las habilidades cognitivas de los pacientes mediante juegos y actividades para mejorar su calidad de vida. Si durante el tiempo que el enfermo usa la aplicación se detecta que hay alguna anomalía en su progreso, el cuidador es avisado.

"De momento, estamos haciendo la aplicación, estamos ya intentando hablar con algún centro de día o residencia que pueda tener interés en probarla", señala Daniel, quien confiesa que tiene muchas esperanzas en que el proyecto siga adelante.

Gabriela Rufián es aún más joven, tiene 18 años, vive en la localidad madrileña de Tres Cantos y tiene una discapacidad intelectual. Aunque trabaja entre fogones ha puesto en marcha el proyecto "Por qué tomo pastillas" con el objetivo de informar a los pacientes de las medicinas que toman, sus efectos secundarios y qué puede ocurrir si no las toman.

"La idea surgió porque un preparador laboral me dijo que pensara un proyecto (...) me pareció que la salud es un tema que lo dejamos de lado y es importante, además, las personas con discapacidad a veces tenemos que tomar muchas pastillas y muchos de mis amigos que les pasa eso no saben ni qué toman, ni para qué", señala.

En concreto, según explica a Efe, el proyecto incluye el desarrollo de un programa de sensibilización impartido por personas con discapacidad y profesionales sanitarios para que este colectivo tome conciencia sobre esta materia.

Gabriela, como Daniel o Darío, han recibido alguna ayuda para llevar a cabo sus iniciativas, como la que consiguieron a través del concurso "Making More Health", impulsado por la red internacional de emprendedores sociales Ashoka y la farmacéutica Boehringer Ingelheim, pero coinciden en que en España no se fomenta el emprendimiento juvenil como en otros países.

"Yo creo que no se fomenta tal y como se tendría que fomentar. Ahí tenemos un poco de culpa nosotros, los emprendedores, porque si buscas, al final encuentras", asevera Darío. "La financiación escasea, y aunque es difícil, si uno quiere puede conseguirlo", opina Daniel.
Fuente: finanzas.com

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