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lunes, 20 de junio de 2016

Argentina/ Día de la Bandera/ Qué celebramos

Argentina/ El Congreso homenajeó al prócer Manuel Belgrano con la fecha del día de su fallecimiento para la celebración de la fecha patria.

El Congreso Nacional sancionó en 1938 la Ley 12.361 que establece el 20 de junio, aniversario del fallecimiento de Manuel Belgrano, como Día de la Bandera. La enseña patria, creada por Belgrano, fue enarbolada por primera vez en Rosario, a la vera del río Paraná, el 27 de febrero de 1812.  La bandera fue confeccionada por María Catalina Echevarría de Vidal.


A orillas del río Paraná, en el lugar donde el 27 de febrero de 1812 Manuel Belgrano enarboló por primera vez la bandera argentina, es erigido  en 1957, un monumento, obra de los arquitectos Angel Guido y Alejandro Bustillo, que en su conjunto simboliza la nave de la Patria surcando las aguas del mar de la eternidad en procura de un destino glorioso.

Belgrano

Abogado, militar y economista, fue uno de los principales dirigentes de la Revolución de Mayo de 1810, activo impulsor de la emancipación nacional y combatiente en las guerras de la independencia.

Al frente del Ejército del Norte venció en las estratégicas batallas de Salta y Tucumán, que salvaron al gobierno revolucionario, aunque no pudo lograr el objetivo de liberar a las provincias del Alto Perú, en la actualidad, Bolivia.

Integrante de la Primera Junta de gobierno, tuvo gran influencia en el Congreso de Tucumán, donde abogó por el establecimiento de un régimen monárquico sudamericano con sede en Cusco y la coronación como soberano de un descendiente de la nobleza incaica.

Belgrano fue colaborador del periódico porteño Telégrafo Mercantil y del Semanario de Agricultura, Comercio e Industria, dirigido por Hipólito Vieytes, donde expuso sus ideas proteccionistas e industrialistas y fue autor de una interesante "Autobiografía".

Hombre de una honestidad ejemplar y firme carácter, principal ideólogo del sector más decidido de la Junta de Mayo, su deceso pasó inadvertido y tan sólo unos pocos deudos asistieron a su sepelio, lo que despertó las iras del padre Castañeda, única voz que en ese momento se alzó públicamente en su recuerdo y defensa.

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