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lunes, 23 de mayo de 2016

Stephen Lowry: la genialidad de un "ingenuo"

En la historia del arte se califica como ingenuos, primitivos o naif a algunos pintores o artistas que representan de una forma original lo que trasmiten en sus pinturas. Algunos representan la realidad de una forma ‘infantil’, ya sea por su personalidad o bien por su falta de conocimientos plásticos. 

Otros, con conocimientos y estudios académicos, lo realizan de esta forma, transmitiendo su personalidad. Es el caso del británico Laurence Stephen Lowry, quien realizó estudios plásticos y de quien se ha llevado a cabo una subasta de 13 de sus obras la semana pasada en Londres. El evento ha sido el suceso de ventas entre los pintores llamados ingenuos.

Quizás el más destacado de la historia del arte sea el francés Henri Rousseau, pintor aficionado que trabajaba en la Aduana de París y lleva el seudónimo de ‘El Aduanero’. Sus junglas y selvas son algunas de las pinturas que se destacan de este artista de fin de semana o ‘dominguero’, que fuera uno de los predilectos de Pablo Picasso, quien compraba sus obras. 

Otro es nuestro Cándido López, quien fue a la guerra de la Triple Alianza, por su cariño con el general Bartolomé Mitre y tempranamente, en el combate de Curuzú Cuatiá, perdió su brazo y debió educar a su otra mano para dibujar y plasmar en casi un centenar de obras realizadas a posteriori en su taller, el recuerdo de esa infame guerra.
Hoy podemos disfrutar sus extraordinarias obras tanto en el Museo Histórico Nacional (Parque Lezama), como en el Museo Nacional de Bellas Artes.


El año pasado, se realizó en la Tate Gallery de Londres una retrospectiva de Lowry y su figura creció en la consideración pública. Había nacido en 1887 y durante 65 años fue cajero de una empresa de Manchester. Igual llevó a cabo estudios artísticos y realizó unas 1.000 pinturas y 8.000 dibujos. En la ciudad de Salford, en las afueras de Manchester hay un museo que costó u$s 200 millones que atesora 55 pinturas y 278 dibujos de su autoría. 


Pintaba el mundo industrial textil de Manchester y sus alrededores y también, por su fanatismo por el equipo de Manchester City, algunas pinturas relacionadas con el fútbol. Cuando comenzó a tener éxito se dedicó a comprar obras del prerrafaelista, Dante Gabriel Rosetti, su pintor preferido. Cinco veces fue propuesto para recibir honores, incluido el de Lord, y otras tantas las rechazó. 
Nunca se casó, aunque tuvo varias amigas. Tímido y humilde decía: “yo no soy artista. Soy un hombre que pinta”.

Falleció en 1976. Años después, a partir de 1982, un empresario de reciclado de papeles comenzó a comprar exclusivamente sus obras. La primera a Sotheby’s en 16.000 libras. Esa misma pintura se acaba de vender en 842.500 libras, una valoración de 53 veces en 30 años. También compró otras en 5,6 millones de libras, el mayor precio pagado por las obras del autor. 


Hoy, con 68 años, este coleccionista conocido como Tomy Thompson vendió 13 de sus obras en Sotheby’s y recaudó u$s 24 millones, casi un promedio de u$s 2 millones por obra. Esta valorización se explica en primer lugar por el respaldo que implica su exposición en la Tate, la existencia de un Museo importante con sus obras y la búsqueda de originalidad en los coleccionista británicos, que ven en Lowry a un hombre que refleja el mundo urbano y el mundo industrial británico. También es de destacar que su buena cantidad de producción permite a los interesados en el mercado de arte promocionar y difundir su obra.

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