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sábado, 28 de mayo de 2016

El libro sobrevive a las amenazas

"Porque no se imagina en el aire. Porque imaginar tiene que ver con hacer, con poder hacer”. Es el lema, una frase tomada en préstamo de la novela El lado frío de la almohada, de Belén Gopegui (Anagrama), de la 75ª edición de la Feria del Libro de Madrid, inaugurada este viernes y que se celebrará hasta el 12 de junio. 

La gran fiesta de los libros. Una oportunidad para que el mundo de la letras estreche lazos con los lectores. “Soy un entusiasta de la feria de Madrid, voy cada año, acompañando a nuestros autores. Me gusta estar en la caseta y ver cómo comenta la gente, cómo vienen con su lista de libros, buscando las novedades, pero también deseando encontrar parte del fondo editorial que tenemos”, explica en conversación telefónica Jorge Herralde, editor de Anagrama.

Este año se han instalado en el Parque del Retiro 367 casetas y 479 expositores: 26 organismos oficiales, 10 distribuidores, 63 libreros especializados, 56 libreros generales, 177 editores de Madrid y 147 de fuera esta comunidad. Es una gran ocasión para vender. “Una gran parte del público no acude a las librerías y, en cambio, sí lo hace a este tipo de eventos contundentes, por lo que es un momento importante, como también lo es la Feria del Libro de Sevilla o la festividad de Sant Jordi en Barcelona. Son sitios especiales donde se atrae a un público diferente al que normalmente compra libros, y eso es positivo”, explica Antonio María Ávila, director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España.

Se visitan poco las librerías

Las editoriales españolas publicaron un total de 73.144 títulos a lo largo del pasado ejercicio en todos los formatos (papel, digital...) y en todas las lenguas, frente a los 72.416 del año anterior. En estas cifras, que maneja la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), no se incluyen los títulos registrados por autores-editores.
A lo largo del año pasado, también se ha mantenido el porcentaje de los títulos editados en formatos digitales en el 26% del total de la producción editorial. 

A pesar de este incremento de títulos y de la apuesta del sector en la publicación de libros digitales con 20.000 títulos al año, desde esta institución se insiste en la necesidad de que las Administraciones públicas apuesten por el fomento de la lectura y decidan invertir partidas presupuestarias para la adquisición de libros.

Porque un dato relevante es el que aparece en el barómetro del CIS, donde se refleja que solo el 25%de los españoles se declaran lectores frecuentes, y otro 35% no lee nunca o casi nunca. Esto tiene un impacto también en el negocio de los libreros. “Solo el lector muy habitual, aquel que dedica a la lectura más de seis horas a la semana, acude a las librerías, mientras que el ocasional, que lee una o dos horas semanales, se nutre sobre todo del libro que compra en el quiosco”, afirma el director ejecutivo de FGEE, Antonio María Ávila. Otro de los retos es conseguir que los lectores confíen y visiten más al librero.

El sector del libro resiste pese a todas las amenazas que le rondan desde hace tiempo:a la crisis económica se suma la revolución tecnológica y el vaticinio de aquellos, no pocos, que vienen anunciando la muerte del libro de papel en beneficio del tecnológico. De momento, nada de eso ha pasado y el libro en el formato tradicional resiste. Es más las perspectivas de cara al futuro son optimistas. “El momento que vive la literatura es bueno, a pesar de que entre 2010 y 2014 las ventas cayeron bastante, pero el año pasado se frenó este descenso”, explica Luis Solano, editor de Libros del Asteroide.

En este mismo sentido se expresa el director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), Antonio María Ávila, quien añade matices a esta recuperación. Sirva como dato que el sector en términos generales incrementó su facturación un 3%, y que un 1%de las ventas que se realizan a nivel nacional se fraguan en la Feria del Libro de Madrid. “Debemos diferenciar entre el comercio exterior y el interior. El primero es importante en España desde hace 60 años, ya que la mayoría de los grandes grupos editoriales españoles tienen filiales en América y en Europa, y eso es lo que ha funcionado muy bien, con incrementos cercanos al 3%”.

Sin embargo, en el comercio nacional no ha habido la misma sintonía. Según detalla el portavoz del gremio editorial, en 2010 y 2011, en solo dos ejercicios, se perdió un 40% de la facturación. “Es mucho, son 1.000 millones de euros”. Se pueden desglosar: 200 millones pertenecen a los recortes de la Administración pública, que no invirtió en adquirir fondos para las bibliotecas públicas; 300 millones a los ajustes a las ayudas a las familias para la compra de libros de texto, otros 200 tienen que ver con la piratería y el resto con la bajada del consumo de los españoles. 

“Se está recuperando pero ya no se compensa ese 40%de mercado que se tenía antes de la crisis económica”, añade Antonio María Ávila. A la caída del mercado y a la piratería se suma la invasión de las tabletas en los hogares españoles. “Antes se tenía el ordenador de sobremesa, y hoy se tiene la tableta encendida todo el día para todo, menos para leer libros”, explica Solano. Este fenómeno ha afectado a los denominados lectores masivos, que son aquellos que leen más de diez libros al año, y también a los que no leen con tanta frecuencia, aquellos que no pasan de los cinco ejemplares. 

“En este segmento se ha resentido bastante más, aunque lo ideal es que aunque la tableta esté incorporada a nuestras vidas, no erosione el tiempo de lectura”, agrega el editor de Libros del Asteroide. Y añade que uno de los retos que tienen los editores, en estos momentos, es lanzar al mercado libros tan atractivos como las aplicaciones que se descargan en los dispositivos móviles. “Ahora cuando sacas al mercado un libro ya no mira tanto a la competencia entre editoriales sino que se ha de tener en cuenta que se compite con otras alternativas de ocio”, señala. Porque ahora el lector o coge una tableta o un libro.

De momento y debido al efecto que despiertan las novedades tecnológicas, no están siendo compatibles. “Por ello tenemos que seleccionar muy bien a los autores, hacer un planteamiento y elaborar un diseño del libro atractivo para poder competir”, afirma el responsable de esta pequeña editorial, que cada año pone en el mercado 18 títulos con una tirada de 3.000 ejemplares cada uno.
Lo cierto, coinciden los expertos, es que el tsunami tecnológico, que iba a acabar con el tradicional libro de papel, ha ido perdiendo fuelle. “Mucho ruido y pocas nueces, como decía Shakespeare”, dice Jorge Herralde, editor de Anagrama, que recuerda que hace unos ocho años se planteaba al libro electrónico como el colmo de la modernidad, y a la versión en papel como algo antiguo. “Hoy día no es significativo, aunque el pirateo ha hecho también daño, y el gobierno se ha inhibido de cualquier actuación, a lo que hay que añadir la política nefasta del IVA [del 21%], el que se haya cortado el grifo en las bibliotecas públicas... Se está haciendo una fumigación de la cultura”, señala el veterano editor, quien afirma que hoy día se lee mucho, pero no libros y solo lecturas fragmentadas.

A pesar de que los datos y las perspectivas son buenas, nadie quiere lanzar las campanas al vuelo, sobre todo “hasta que no se alcance la facturación previa a la crisis”, explica Antonio María Ávila. Según los datos que maneja la Federación de Gremios de Editores de España, funciona bien el libro de texto, el electrónico, sobre todo en lo relacionado a las bases de datos de las empresas, y el relato infantil y juvenil. “Y la literatura está mejorando”. 
Larga vida al libro...

Fuente: http://cincodias.com/

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