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sábado, 14 de mayo de 2016

Deflación en China y Eurozona/ Análisis

Finanzas.com/ Durante 25 años, Japón ha registrado un crecimiento débil y una inflación baja o negativa, así como unos rendimientos de los bonos en niveles reducidos, una situación que podría trasladarse a Europa o, incluso, Estados Unidos, según muchos expertos. Precisamente, este riesgo ha cobrado fuerza en España en los últimos días tras conocerse los últimos datos de IPC, que reflejan cuatro meses seguidos de bajadas en la tasa interanual.

Uno de los últimos expertos en advertir sobre este riesgo de "japonización" de la economía mundial es Allan Conway, responsable de renta variable emergente de Schroders, quien en un reciente informe analiza la vulnerabilidad de economías como Estados Unidos, Europa o China de contagiarse de la enfermedad japonesa.

"Consideramos que es probable que China y Europa sean los próximos en contraer la enfermedad japonesa", advierte en concreto Conway. En cambio, este experto opina que Estados Unidos está a salvo: "Las diferencias que separan a Estados Unidos de Japón parecen sugerir que la deflación no se convertirá en la tónica dominante en el país norteamericano", dice.

Respecto a las medidas que las autoridades podrían poner en marcha para evitar la deflación, este experto es muy tajante: "La conclusión general es que, ciertamente, existen medidas que pueden tomarse para aliviar las presiones deflacionistas, pero muchas de ellas se considerarían bastante radicales y requerirían una participación elevada de la esfera política tanto en China como en Alemania", asevera. Según Conway, las medidas que habría que adoptar para evitar la inflación son las siguientes:

Estados Unidos: No necesita hacer mucho. Mercado de trabajo es flexible, los bancos funcionan. Pero si la amenaza de deflación crece, el Gobierno puede plantearse medidas desde el lado fiscal, como por ejemplo el perdón de ciertas deudas (por ejemplo, los préstamos estudiantiles).

Zona Euro: Alemania: tiene una posición fiscal sólida pero, pese a ello, invierte por debajo de lo que debería en infraestructuras públicas, el camino para evitar la deflación. Por su parte, en Italia por ejemplo, la complicada situación fiscal está obstaculizando el intento de limpiar y recapitalizar los bancos. De fondo, el problema radica en lo mismo: que la política fiscal austera presiona a la demanda (necesaria para que suban los precios). El problema que en Europa los políticos no están preparados para implementar una política fiscal expansiva

China: En cierto modo, China se parece a Japón en la década de 1970. Tras un gran boom, no está en crisis, pero el crecimiento y la inflación pierden vigor. Actualmente, la sobrecapacidad de China está provocando deflación en algunas industrias. Por eso, necesita afrontar esta sobrecapacidad y también hacer utilizar la política monetaria para afrontar las presiones deflacionistas. No obstante, esto es complicado de hacer si no quieres debilitar la divisa, lo que es políticamente complicado.

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