domingo, 24 de abril de 2011

Aviones no tripulados en Libia ► tecnología de la muerte siglo XXI

Los drones o aviones no tripulados que ahora están participando en la guerra de Libia se controlan desde un cómodo despacho, donde con una pantalla, un teclado y un joystick se lanzan bombas y misiles sobre objetivos reales. En Afganistán, la otra guerra en la que vamos de la mano del todopoderoso ejército estadounidense y la OTAN, se utilizan habitualmente estos aviones. En sus ataques está comprobado que no faltaron las víctimas civiles. Libia no será una excepción, morirán civiles y a nosotros nos dará igual y al que ha apretado el botoncito de su macabra wii, menos. Total, lo único que hace es matar muñequitos en una pantalla mientras se come una hamburguesa con patatas.
Según afirma la propia OTAN, por una vez no han disparado sus bombas porque había un grupo de libios jugando un partidillo de fútbol en su objetivo. Para proteger a los civiles que puedan estar en los lugares que la OTAn quiera bombardear, lo único que se le ha ocurrido a los militares es lanzar un comunicado, no sabemos si a través de folletos, en las radios, TV o prensa locales, que avisa de que la población se debe mantener lejos de objetivos militares, porque podrían ser alcanzados por alguna de las bombas que lanzan los aviones no tripulados. ¿Alguien se cree realmente en la OTAN que con un comunicado ya no es responsable de si mata a civiles? Vergonzoso.
Las ventajas económicas y militares de los aviones no tripulados de combate son muchas, desde la formación de los pilotos, que es infinitamente menos costosa (aunque llamar piloto a alguien que lanza bombas como si jugara a la play es mucho decir), hasta la principal ventaja de la utilización de drones, que la guerra con estos aparatos no tripulados no tendrá bajas humanas de los atacantes. Probablemente la principal razón de oposición a las guerras de la opinión pública occidental.
Pero si la guerra es ya de por sí algo terrible, que sea tan fácil hacerla cuanto menos pone los pelos de punta. Con los aviones no tripulados de combate la guerra se convierte en una actividad trivial, como un videojuego, donde el ejecutor, la OTAN en este caso (y en demasiados), no sufre ninguna consecuencia. Es la guerra perfecta para Occidente, los matamos a todos sin ni siquiera despeinarnos.

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