miércoles, 30 de marzo de 2011

Gobierno Kirchner a un paso de seria crisis con Israel


El gobierno de Benjamin Netanyahu tiene con nuestro país dos asuntos muy ásperos. En primer lugar están las negociaciones secretas de la Casa Rosada con la República Islámica de Irán a través de la mediación del régimen sirio de Basher el Assad, que no fueron desmentidas por el gobierno nacional, salvo en una conversación privada del canciller Héctor Timerman con el presidente de la AMIA, Guillermo Borger. La desmentida de la información sobre estas conversaciones de José Eliaschev es una obviedad, ya que no es de esperar que un pacto secreto con Irán se revele y menos a un dirigente judío.
El otro asunto -y grave- es el acto que realizó el viernes pasado en el Luna Park el piquetero Luis D’Elía, con el auspicio de Cristina Fernández de Kirchner, Carlos Tomada y el embajador de Irán en la Argentina y la adhesión de muchos de los dirigentes del Frente para la Victoria. Según deslizaría la inteligencia israelí, es decir, el Mossad, habría más información totalmente confiable aparte de la que publicó José Eliaschev y que puso muy molesto, entre otros, al agente de la SI (ex SIDE) Sergio Burstein.
Antisemitismo oficial
Ayer en el acto conjunto con Chávez, CFK dijo: “estoy muy contenta de que los latinoamericanos no discutamos nuestras diferencias a los bombazos”, en obvia referencia a Barack Obama, quien anteayer aseguró que los bombardeos seguirán hasta que Kadafi renuncie. Ayer el chiste del día fue el otorgamiento a Chávez de un premio a la libertad de expresión. En su agobiante discurso, aquél elogió constantemente a Kadafi, recogiendo los aplausos de Hebe de Bonafini y Estela Carlotto. Queda de este modo confirmado por qué la Argentina no condenó al régimen criminal del líder libio.
No hay que descartar que CFK intente explotar ahora, además del antiyanquismo de los argentinos, el antisemitismo larvado de ciertos sectores de la sociedad, sin tener en cuenta la gravedad de las nunca desmentidas negociaciones secretas con Irán.

Hay también un tercer motivo de preocupación del gobierno de Netanyahu
Se trata de la influencia en la Casa Rosada del periodista Horacio Verbitsky, un judío renegado, enemigo histórico del Estado de Israel y simpatizante de la causa palestina, al igual que Jacobo Timerman, padre del canciller, que fue echado de ese país en 1982 por oponerse a la “operación paz para el Líbano” por el general Ariel Sharon, padrino político de Netanyahu.
Por último, cabe agregar que Nilda Garré, ex Ministro de Defensa y ahora de Seguridad, designó funcionarios en ambas carteras que son abiertos simpatizantes de la causa palestina, por ejemplo, su hermano Raúl Garré.
Fuente EL INFORMADOR PUBLICO

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