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lunes, 15 de agosto de 2016

Economía de España en problemas

Después de una EPA desastrosa en el primer trimestre del año, los datos publicados hoy confirman, como viene siendo tradicional en el segundo trimestre del año, los buenos (aunque algo peores de lo esperado) datos que todos los analistas vaticinábamos en días anteriores. La recuperación del empleo, aunque ralentizándose, sigue consolidándose.

Analizando las cifras recibidas y por ir analizando las más importantes, podemos observar que, algo que a primera vista debería ser una magnífica noticia, como es que el paro bajó en 216.700 personas (suponiendo un descenso del 4,5% con respecto a la EPA anterior y dejando el número de desempleados en los 4,5 millones), este recorte es muy inferior a los 295.000 desempleados menos de 2015 o los más de 300.000 del año 2014. Este es un dato claro y evidente de que la desaceleración en la creación de empleo es una realidad.
En este sentido, es indudable que con una situación geopolítica que favorece sobre manera a nuestro turismo (crisis de los países árabes, inestabilidad turca, etc.), los datos deberían ser mucho más favorables de lo que realmente son. No olvidemos que la mayoría del empleo creado es un empleo temporal ligado al sector servicios y, en concreto, al turismo. Esta temporalidad en el empleo, aunque va disminuyendo, es el mayor lastre que tiene nuestro mercado laboral, pues supone una pérdida de renta importante en los salarios y estos bajos ingresos contribuirán a que la recuperación económica sea más larga y difícil. El Gobierno deberá seguir incentivando vía bonificaciones y rebajas de las cotizaciones los contratos indefinidos como ya se hizo anteriormente.
Por otro lado, debemos destacar que, además del sector servicios, han mejorado los sectores de la construcción y la industria, no así la agricultura, en este último semestre. A pesar de las cifras de esta EPA, recordemos que en el último año la construcción ha perdido más de 15.000 empleos debido fundamentalmente a la parálisis de los presupuestos públicos; en el caso de la industria ha ganado 8.800 puestos de trabajo, situándose en niveles pre crisis y sin expectativas de crecimiento importante.
Igualmente, es importante tener en cuenta algunos datos analizados que son realmente positivos: ha descendido el número de hogares con todos sus miembros en paro en más de 117000, ha bajado sobremanera el número de desempleados de larga duración y, desde mi punto de vista otro dato muy importante, todo el empleo creado en este trimestre ha sido empleo privado. Por fin parece que se están haciendo esfuerzos por reducir el déficit y presentar cuentas solventes en Bruselas.
A la vista de todo esto, corremos el riesgo de tener una recaída y que el crecimiento económico se estanque sin haber sido capaces de bajar el desempleo a unos niveles razonables, consiguiendo así que ese 20% de desempleo se convierta casi en estructural y esto no habría país que lo soportase. Para evitar una situación como esta, debemos seguir trabajando en las reformas laborales, rebaja de las cotizaciones sociales y la mejora sustancial de las políticas activas de empleo. Tenemos que invertir en los colectivos más desfavorecidos, formándolos y dándole competencias que realmente demande el mercado de trabajo y que les permita acceder a un puesto de trabajo. Más que darles subvenciones (que de momento parece inevitable para evitar casos de pobreza extrema), deberemos facilitarle los medios para que salgan de esa situación.
Como vengo defendiendo desde hace tiempo, sería crucial rebajar las cotizaciones sociales; modernizar el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE); reformar las políticas activas de empleo; apoyar a sectores que ayuden a cambiar el modelo productivo; implantar los contratos únicos; mantener el crecimiento del PIB; acabar con el empleo sumergido; implementar medidas especiales para jóvenes y parados de larga duración; ofrecer más facilidades para los autónomos o aprovechar los factores externos para mejorar el acceso al crédito.

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