martes, 17 de diciembre de 2013

Por la buena senda la economía de Japón

    Por 
  • ELEANOR WARNOCK
TOKIO -- Las políticas económicas del primer ministro japonés, Shinzo Abe, van por el buen camino, pero el Banco de Japón podría acabar con el tono positivo, afirma Richard Koo, economista jefe de Nomura Research Institute.
Koo afirma que Abe y su programa económico por fin están abordando el problema económico fundamental del país: conseguir que las familias y las empresas pidan préstamos.
Chieko Tsuneoka/The Wall Street Journal
Shinzo Abe, primer ministro de Japón.
Japón ha vivido lo que Koo llama una "recesión del balance", en la que los clientes preferían devolver la deuda antes de gastar tras el pinchazo de la burbuja de los precios de los activos a principios de 1990. Tanto las compañías como los particulares aún son reticentes a asumir deuda, dijo.
"Éste es el primer gobierno en unos 20 años que intenta hacer las cosas que Japón necesita desesperadamente", dijo Koo en una entrevista con The Wall Street Journal.
Koo explicó que el "trauma" que impide a las empresas japonesas pedir préstamos puede superarse con medidas como las exenciones fiscales para las inversiones corporativas, uno de los puntos de la estrategia de Abe. Otra buena medida anunciada por Abe son los estímulos del Gobierno para compensar la falta de demanda del sector privado, dijo.
Sin embargo, Koo no está de acuerdo con los planes del Gobierno para rebajar el impuesto de sociedades al mismo tiempo que otros incentivos fiscales. Este plan recompensaría a todas las empresas rentables, no sólo las que están invirtiendo, dijo. Tampoco cree que subir los salarios, como aboga Abe para fomentar el gasto, sea la solución para combatir los bajos préstamos, sino algo que debería suceder naturalmente cuando la compañía mejore.
En cuanto a la masiva relajación monetaria planteada por Abe y que realizaría el Banco de Japón, Koo es escéptico.
Aunque no le gusta esta medida, Koo reconoce que dio resultados, como una subida del 80% de las acciones hasta tocar un máximo en mayo, y una caída del 20% del yen frente al dólar, dijo el economista.
Pero, aunque "lo que sucedió fue maravilloso", Koo dijo que fue resultado de que los extranjeros compraron acciones japonesas, y no de un renovado optimismo de los inversores japoneses.
En su opinión, que el banco central inyecte más dinero en la economía no sirve de nada si la gente no usa el efectivo. Esto también significa que la relajación no detendrá la caída de los precios, o deflación, causada porque no se piden préstamos ni se gasta.
El peor escenario para Koo es que Kuroda anuncie una medida audaz que lleve a los tenedores de deuda estatal japonesa a creer que el banco central alcanzará su objetivo de inflación del 2% y en consecuencia vendan sus bonos. Esto provocaría un repunte de la rentabilidad tal que haría imposible la aprobación de más estímulos y dejaría a los bancos con grandes pérdidas en sus balances antes de que la economía se recupere de verdad.
"Hay enormes distracciones como (la relajación monetaria) y el impuesto de sociedades, pero espero que este Gobierno tenga éxito", dijo. "La dirección es la correcta, pero me gustaría que la velocidad fuese un poco mayor".

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