CAMPO LEATHERNECK, Afganistán (Reuters) - El secretario de Defensa de Estados Unidos dijo el miércoles a las tropas en Afganistán que la masacre de 16 civiles afganos a manos de un soldado estadounidense no debería disuadirles de su misión de asegurar el país antes de la retirada en 2014.
En Washington, el presidente Barack Obama declaró después de reunirse con el primer ministro británico, David Cameron, que no espera un cambio "repentino" en los planes de Estados Unidos de salida de la guerra.
En tanto, el Pentágono dijo que se ha sacado del país al soldado que cometió la matanza. El comandante de las fuerzas estadounidenses y afganas, el general John Allen, tomó la decisión de poner en un vuelo al oficial basándose en una recomendación legal.
Leon Panetta llegó a Afganistán en medio de crecientes tensiones por los tiroteos del fin de semana. Cerca del momento de su aterrizaje en una importante base aérea de la OTAN, un hombre afgano condujo un vehículo robado a alta velocidad y chocó contra una zanja, informaron funcionarios del Pentágono.
El conductor se prendió fuego en la base aérea Camp Bastion, pero no está claro cómo había ocurrido. El portavoz George Little negó noticias de la prensa afgana de que el coche se había incendiado o explotado. No se hallaron explosivos en el hombre ni en el vehículo.
"Según creemos, el secretario nunca estuvo en peligro", dijo Little, agregando que los motivos del conductor no estaban claros.
El hombre está siendo atendido por quemaduras. El portavoz del Pentágono, el capitán de Marina John Kirby, dijo que un miembro de la coalición había resultado herido en el incidente.
Antes, una bomba colocada en una motocicleta explotó en la ciudad de Kandahar, en el sur, matando a un soldado de inteligencia afgano e hiriendo a tres personas -una de ellos civil- y un atentado junto a una carretera mató a ocho civiles en la provincia vecina de Helmand, según las autoridades.
Panetta inició una visita no anunciada de dos días reuniéndose con fuerzas de Estados Unidos y la coalición en dos bases, dijeron funcionarios provinciales afganos.
"Nos van a poner a prueba, nos van a desafiar. Nuestro enemigo nos va a desafiar, nosotros mismos nos vamos a desafiar, el infierno de la guerra nos va a desafiar. Pero nada de eso (...) nos debe disuadir de la misión que debemos lograr", declaró ante los soldados del Campo Leatherneck, la principal base de los marines en la inestable región del sur.
"Por más trágicos que hayan sido estos episodios de violencia, no definen la relación entre la coalición, las fuerzas afganas y el pueblo afgano", agregó.
La visita de Panetta estaba prevista antes del tiroteo del domingo en dos pueblos de Kandahar, pero cobra un nuevo significado en momentos en que aumenta la presión sobre las autoridades afganas y estadounidenses por la impopular guerra, que ya entra en su undécimo año.
Un 40 por ciento de estadounidenses dijo que los disparos, definidos por las autoridades estadounidenses y afganas como el acto de un solo soldado desleal, han debilitado su respaldo a la guerra, de acuerdo a un sondeo online de Reuters/Ipsos.
LA MAYORÍA QUIERE QUE VUELVAN LAS TROPAS
Un 61 por ciento de los consultados el 12 y 13 de marzo dijo que las tropas estadounidenses remanentes deben volver a casa inmediatamente, algo menos que el 66 por ciento que expresó esa opinión en un sondeo similar de comienzos de marzo.
Es probable que las fuerzas estadounidenses sean el blanco de cualquier represalia por el asesinato de los civiles, entre los que había nueve niños y tres mujeres, a manos de un soldado estadounidense.
Los talibanes afganos amenazaron con vengar la masacre decapitando a personal del país norteamericano, mientras que insurgentes también atacaron a investigadores afganos el martes.
Pero Panetta, el funcionario estadounidense de mayor rango que visita Afganistán desde los tiroteos, afirmó que el hecho no alterará la retirada y la estrategia de su nación.
"No vamos a permitir que incidentes individuales minen nuestra determinación con esa misión y con la estrategia que hemos planteado", dijo a las tropas.
Los afganos que investigan el incidente accedieron a un vídeo del soldado, sargento de personal del Ejército estadounidense, grabado por una cámara de seguridad montada en un dirigible sobre la base, dijo a Reuters un funcionario afgano que no pudo ser identificado.
Las imágenes mostraron al soldado uniformado con un arma cubierta por una tela, acercándose a las puertas de la base de las fuerzas especiales Belandai y alzando las manos en señal de rendición, agregó la fuente.
El vídeo fue ofrecido a los investigadores para ayudar a despejar la sospecha de muchos afganos, incluyendo de varios miembros del Parlamento, de que más de un soldado participó en el ataque dado el elevado número de víctimas, explicó.
PIDEN JUICIO EN AFGANISTÁN
Panetta tenía previsto entrevistarse con líderes afganos, entre ellos el presidente Hamid Karzai, además de funcionarios de la provincia de Helmand, en el sur del país.
En los dos pueblos del distrito de Panjwai donde ocurrió la masacre del fin de semana, las tropas de Estados Unidos seguían confinadas en el complejo donde tenía su base el soldado, mientras la población del área demandaba un juicio en Afganistán bajo la ley local.
"Tienen que ser procesados aquí. Han cometido dos crímenes contra mi familia. En primer lugar, los mataron, y, en segundo, los quemaron", dijo Wazir Mohammad, de 40 años, que perdió a 11 miembros de su familia en el incidente.
Si bien algunos miembros del Parlamento pidieron realizar un juicio bajo la ley afgana, aparentemente el despacho de Karzai consideró aceptable llevar a cabo el proceso en un tribunal estadounidense siempre y cuando sea transparente y abierto a los medios./Por Phil Stewart/

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