domingo, 3 de abril de 2011

La formación de Hebe de Bonafini



Por Juana Marcó para el Informador Público
Aunque Ud. no lo crea...
Hebe (Pte. de las Sras. de pañuelo blanco en Argentina) sólo alcanzó a cursar la escuela primaria. Posteriormente, casada con el Sr. que le ha dado el apellido que hoy la caracteriza, fue una simple ama de casa con tres hijos.
Años más tarde comenzó, luego del proceso militar, como activista sin más formación que el resentimiento, el odio y la venganza. Sumado a gestos y vocablos de todo tipo y naturaleza del origen más soez que uno pueda imaginar y escuchar...
En ocasiones, cuando alguien no tiene formación, ni instrucción y menos modales básicos desde su tierna infancia, la única herramienta para defender las ideas es el atropello y la agresión. En el más puro y natural estilo de quien no puede esgrimir argumentos que puedan avalar sus pensamientos, llevándolos a un debate serio y profundo que logren entender sus mil razones evitando procederes de esta naturaleza...
No obstante estas actitudes patoteriles y de enfrentamientos externos y verbales de cualquier tipo y naturaleza, lo cierto es que a pesar de ocasionar rechazo en muchos sigue avanzando en sus objetivos...
La incultura y la falta de educación ya son casi una forma de vida y admiración por parte de un segmento de la población argentina, quienes desde las pantallas de la TV en algunas ocasiones reciben como estímulo estas formas groseras y hasta escabrosas. Casi como una exaltación que convierte lo banal en supremo y único. Estimulando la admiración de muchos espectadores a este tipo de gestos grotescos y expresiones...
Por lo tanto, mientras existan algunos conductores de TV o de radio que propongan estas representaciones y las hagan populares con leguajes groseros y sórdidos, la Sra. Hebe tendrá su público y sus seguidores. Todos aquellos que creen que estas formas de actuar y de pronunciarse son: "un culto a la modernidad".
Esta Sra. no es más que un símbolo de esta etapa histórica y es por ello que va logrando muchos objetivos sin hacer más que confrontar, acusar, maldecir y hasta denostar, inclusive a figuras públicas.
Como resultado, cabe destacar el 24 de marzo pasado al conmemorarse el aniversario 35 del golpe militar del ‘76 con marchas y proclamas en la emblemática Plaza de Mayo proponiendo "actividades" para que la gente participe. Una de ellas era: "Escupí tu bronca" donde se invitaba a la gente a expeler las fotos de personalidades que colaboraron con lo que despectivamente denominan la "dictadura".
No obstante y a pesar de todos estos incidentes que en algunos casos parecen aborrecibles para muchos, es que la Sra. ha obtenido en recompensa: "la fundación del Periódico de las Madres, La Voz de las Madres, radio de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, los planes de construcción de viviendas sociales cooperativas, guarderías infantiles, la Universidad de las Madres, y otras obras que plantean la lucha continua y con las que se obtiene rentabilidad.
También cabe destacar las referencias obtenidas de fuentes que dan cuenta de que "dentro de esa estructura es presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo desde 1979, así como desde 2004 difunde su pensamiento en programas de radio, como Transformaciones del pañuelo blanco, desde 2007, o La voz de las madres" y en 2008 administran el llamado "Centro Cultural Nuestros Hijos" en la ex ESMA. En 2009 comenzó a dar clases de cocina y política en ese mismo centro". Cabe preguntarse: ¿será con esta formación de transgresión y resentimiento?
Luego de percibir este panorama tan poco alentador, es de esperar que las reacciones adversas y las manifestaciones de quienes consideren esta situación reaccionaria y que incita al odio e intransigencia incontrolable no se apaguen nunca y que se hagan oír.
Quizás en octubre en las urnas se pueda votar el fin de estas conductas, si se logra verdaderamente construir una alternativa que pueda promover el cambio de rumbo definitivo para la Argentina, como lo están logrando algunos vecinos regionales.

1 comentario:

Reez dijo...

muy buena la nota Daniel. Coincido plenamente.