domingo, 27 de marzo de 2011

Merkel recibe factura electoral tras desastre nuclear en Japón

Miembros del CDU de Merkel estaban afligidos por los resultados (Efe)
EL UNIVERSAL
domingo 27 de marzo de 2011  03:04 PM
Berlín. - Las mayores manifestaciones antinucleares de la historia de Alemania presagiaron un día antes el revés sufrido hoy por la canciller Angela Merkel en la principal cita electoral del año, un resultado que erosiona el poder de la centroderecha hasta el final de la legislatura, en 2013, y debilita a la propia canciller. 

El accidente de la central atómica de Fukushima, en Japón, cimentó el descontento con democristianos y liberales que reinaba en la antesala de los comicios en los estados de Baden-Württemberg y Renania-Palatinado, coinciden los análisis de los expertos demoscópicos, informó DPA. 

Al mismo tiempo dieron alas al Partido de los Verdes, que se erigió en el gran ganador de estos comicios y recabó votos en las clases medias que antes otorgaban su confianza a las grandes agrupaciones, la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el Partido Socialdemócrata (SPD). 

En Renania-Palatinado, la CDU de Merkel mejoró sus resultados, pero éstos quedaron eclipsados por el SPD, que pese a sufrir drásticas pérdidas, podrá seguir gobernando de la mano de Los Verdes. 

Merkel y sus socios del Partido Liberal recibieron hoy la factura por la decisión de ampliar la vida útil de los reactores nucleares hace menos de seis meses y el apresurado giro que tomaron tras Fukushima, al declarar una moratoria del plan y desconectar las plantas más antiguas. Muchos lo interpretaron como mera maniobra electoral. 

Pero también factores regionales determinaron la sangría de votos de la centroderecha. El bastión democristiano de Baden-Württemberg, donde la CDU gobernaba desde hace casi 60 años, cayó bajo el peso del megaproyecto de una nueva estación ferroviaria subterránea en Stuttgart, al que Los Verdes se resistieron desde el principio. 

Las clases medias de Stuttgart que se habían volcado a la calle en el intento de frenar las obras y la represión policial ordenada por el primer ministro democristiano Stefan Mappus le quitaron apoyo masivo en las urnas. 

Merkel, que salió en defensa del primer ministro, se ha quedado sin un aliado importante. Ningún jefe de gobierno democristiano había perdido hasta ahora el feudo de Baden-Württemberg, algo que en esta noche electoral se perfilaba como casi seguro. 

La coalición de centroderecha se quedó el año pasado sin mayoría en la Cámara Alta, el Bundesrat, cuando cayó a manos de socialdemócratas y Verdes el "Land" de Renania del Norte-Westfalia, y se debilitó aún más con la derrota en Hamburgo, en febrero pasado. 

Ahora se diluiría nuevamente el peso de la canciller, que recién está en el ecuador de su segundo mandato. Nadie cree que éste sea el fin inmediato de Merkel, entre otras cosas porque no queda ningún caudillo democristiano que pueda erigirse en rival. 

El telegénico Karl-Theodor zu Guttenberg, considerado el próximo delfín de los conservadores, abandonó el mes pasado la palestra en medio de acusaciones de haber plagiado su tesis doctoral. 

Los democristianos se han encargado los últimos días de rechazar parangones con el ex canciller Gerhard Schröder, quien al perder en 2005 el bastión de Renania del Norte-Westfalia convocó a elecciones adelantadas. 

Pero los resultados de hoy dejan expuesta a la mandataria a las críticas internas de correligionarios que hasta ahora han callado por razones tácticas. 

La abstención de Alemania en la votación de las Naciones Unidas para intervenir en Libia y el viraje en la política nuclear han levantado ampollas en las filas democristianas, que demandarán ahora a su presidenta un perfil menos errático y podrían sentar las bases para el fin de su égida política.

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