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lunes, 25 de julio de 2016

Precios en España/ 34 meses de caída respecto a Eurozona

La economía española ha encontrado en la inflación una aliada inusitada para ganar competitividad frente a los países de nuestro entorno. Desde septiembre de 2013, el Índice de Precios al Consumo (IPC) nacional bucea por debajo de sus homólogos germanos y europeos, por lo que ya encadena 34 meses con una variación anual menor a la de Alemania y la media de la Eurozona. La diferencia de precios ahora mismo con los países de la moneda común es de un punto, ya que el IPC de junio español homogeneizado con la UE alcanzó el -0,9% frente al 0,1% de la Eurozona y el 0,2% de Alemania.

¿Por qué tener una inflación menor que nuestros competidores es beneficioso para la economía? Porque un bajo nivel de precios indica que los costes y salarios de la economía crecen menos que en otros países, por lo que las empresas ganan margen frente a sus competidoras extranjeras y sus productos ganan actractivo vía precios. España exporta, principalmente, a la Eurozona, a la que vende el 60% de las mercancias producidas para el exterior mientras que a Alemania le coloca el 11% del total. Pese a todo, España tiene una balanza comercial negativa con la Eurozona de 74,8 millones y con Alemania, de 842 millones. Es decir, pese a que en los últimos años el déficit comercial se ha reducido considerablemente, España compra a ambas economías más de lo que les vende. Como comparte moneda con la Eurozona y ya no puede devaluar la peseta, la única forma de ganar competitividad es moderando precios y salarios, es decir, vía costes.

Bajada del petróleo
La economía nacional lleva casi tres años con la inflación bajo mínimos o en negativo, en primer lugar, por la moderación salarial y posteriormente también por el abaratamiento desde 2014 del precio del petróleo. Por ello, la norma en los últimos años ha sido que España tenga una inflación menor a la del euro y mes a mes vaya recortando la brecha de competitividad de precios con otros países.

No siempre fue así. De hecho es la primera vez que ocurre en la historia reciente. Desde que nació el euro en 1999 hasta 2008, España ha tenido un crecimiento de precios superior al de Alemania y la Eurozona. Este incremento de la inflación, que en 2008 alcanzó el 4,1% a rebufo del crecimiento del PIB, rebajó la competitividad de la economía nacional. Ahora España lleva cuatro años seguidos con menor inflación que la Eurozona y tres por debajo de Alemania, por lo que ha empezado a recuperar el terreno perdido.

La economía germana es la gran referencia europea para ganar competitividad. Es el país que más exporta de Europa y las ventas al extranjero suponen casi la mitad de su PIB –en España está en el 33%–. Precisamente, mantener la inflación baja para no perder competitividad es una de las «obsesiones» de los gobiernos alemanes, con el recuerdo de la «hiperinflación» de los años 30 en la recámara. La economía germana aprobó en 2003 un paquete de reformas laborales para reducir sus costes y recuperar competitividad.

En España, la bajada de los precios se ha producido desde 2014 sin que el consumo haya dado señales de debilidad. Reformas y vientos de cola están detrás de ello. El bajón del IPC se explica por el abaratamiento del crudo, que desde 2014 ha visto como el barril de Brent se ha depreciado un 40%. España importa el 99% del crudo que consume, lo que explica que amplio impacto de esta situación en la economía española.

El jefe de la Oficina Económica de La Moncloa, Álvaro Nadal, suele subrayar en sus discursos la importancia de los precios para ganar competitividad, teniendo a Alemania en el punto de mira, y así lo hizo en una de sus últimas aparicios: «Estamos jugando por primera vez el juego alemán mejor que los alemanes».

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