| 2/3/2011 - Con intermitencias pluviales, el mes de febrero favoreció a la zona núcleo. |
MENOS HÚMEDO HACIA EL SUR Las lluvias que durante el mes de enero comenzaron a regresar a la zona núcleo se afianzaron en febrero, con buenos milimetrajes pero con intermitencias temporales. Se observaron sistemas precipitantes significativos concentrados en dos períodos diferenciados, uno a comienzos de la segunda semana y otro promediando la cuarta semana. Entre estos eventos, las lluvias fueron dispersas y en general de milimetrajes menores. Este comportamiento fue bastante más errático hacia el sur de la región pampeana, principalmente en el oeste de BA y el centro de LP, donde las lluvias fueron particularmente escasas. Tampoco fue buena la provisión en el noroeste de CB y el sudeste de Corrientes. FIGURA 1 FIGURA 2 En el norte del país las precipitaciones superaron largamente los 200 milímetros. Particularmente la provincia de Formosa se vio afectada por lluvias muy destacadas que en la zona de influencia de Las Lomitas sumaron más de 350 milímetros, generando el desborde del Río Bermejo. Toda la zona agrícola principal del NOA fue muy bien provista de agua y si bien es lo esperado para la época, esta tendencia excesiva puede generar problemas en la zona, mucho más teniendo en cuenta lo que viene sucediendo en Bolivia. Es decir, habrá que estar atentos a los excesos pluviales durante el mes de marzo en el norte del país. Contrastando con este comportamiento el oeste de BA y el centro sur de LP, han visto pasar febrero con lluvias de bajos milimetrajes, configurando una situación hídrica muy ajustada. Esta conducta también se hizo presente en gran parte del sur de BA, aunque con menos rigor. Además el sudeste de BA, venía de un enero con lluvias muy destacadas, que permitieron afrontar esta situación deficitaria. La categorización de las precipitaciones a partir de la comparación de los registros observados con la estadística mensual del mes de febrero (1973-2010), permite identificar con facilidad las anomalías de los acumulados pluviales del mes de febrero. Se destacan las lluvias muy abundantes del norte del país, la buena oferta de agua en la zona núcleo y el sector deficitario del sudoeste de la región pampeana. Las temperaturas extremas del pasado mes oscilaron en torno de los valores normales o bien predominaron los desvíos negativos. Esta última característica fue más marcada y generalizada en las máximas sobre el norte del país y una buena parte de CB, donde evidentemente las coberturas nubosas impidieron que los registros promedios del mes alcancen los valores estadísticos. A gran escala y salvando algunas jornadas de calor intenso el mes de febrero no fue riguroso en cuanto al comportamiento térmico. En resumen, hubo una consolidación de la recuperación pluvial y las temperaturas no exigieron a los cultivares de soja dentro de un mes vital para su desarrollo. CLASIFICACIÓN DE LAS RESERVAS Como es habitual, se analizan las condiciones de humedad actuales mediante la comparación con los valores de reservas normales para la fecha. Los resultados de la comparación se clasifican en categorías, teniendo en cuenta para la estadística la serie de datos1973-2010. El análisis se realiza teniendo en cuenta como cobertura una pastura de consumo permanente a lo largo de todo el año. La recuperación del patrón pluvial en esta campaña fue muy oportuna para la evolución de la soja. Como ha quedado claro el maíz de la zona núcleo es el que se ha llevado la peor parte, sin embargo este cultivo tiene un estado muy favorable y un potencial de alto rendimiento en el sudeste de BA. Recordamos que este sector de BA no padeció las deficiencias pluviales que soportaron gran parte de la región pampeana y el NEA durante el último trimestre de 2010. Como hemos visto, febrero no fue demasiado húmedo para esta zona, pero los cultivos se han sostenido en muy buena forma con las reservas acumuladas en el mes de enero. FIGURA 3 La demanda de lluvia hacia mediados del mes de enero requería cambios destacados en el patrón pluvial para que las sojas de la zona núcleo no sufrieran estrés hídrico al ingresar en su período de mayor demanda. Es por eso que enfatizamos sobre el oportunismo con que este cambio se produjo, principalmente teniendo en cuenta las incertezas que marcaba un contexto climático de gran escala que por entonces era dominado por La Niña. Este factor de escala planetaria sigue presente, pero la coyuntura de escala regional lo ha solapado, promoviendo lluvias con milimetrajes que permitieron recuperar el perfil de humedad sobradamente en buena parte de la región pampeana y proyecta una buena producción final. Aparecen zonas más ajustadas, donde las sementeras pueden estar sufriendo un deterioro en su potencial de rendimiento, esto se da principalmente en zonas del oeste de BA, gran parte de LP y el sudoeste de SF. Posiblemente dentro de este sector se presenten matices en la disponibilidad de humedad, sin embargo a priori es la zona más afectada por las deficiencias hídricas. La cuenca baja del Salado bonaerense y la zona de influencia de Tres Arroyos, también configura un área donde faltan precipitaciones para recuperar eficientemente el perfil de humedad. La clasificación de humedad que muestra el mapa presenta una notable recuperación de las reservas en el centro sudeste entrerriano, donde los almacenajes promedios del primer metro de suelo, ya se ubican sobrando los valores normales para la época. En realidad esta condición se extiende en una vasta zona de la región pampeana, pero esta zona de ER, junto con el noreste de BA y el centro oeste de SF, presentan actualmente un margen hídrico destacado. El mapa de clasificación de humedad actual contrasta de manera significativa con el de principios de enero (ver informe 07/01/11). Por entonces las reservas de humedad se ubicaban muy por debajo de los valores normales en las provincias del centro y el norte de BA. Es decir el último bimestre ha mostrado una progresiva recuperación de las reservas alcanzando en este período cambios muy destacados como el mencionado del centro sudeste entrerriano. Para la misma fecha del año pasado la condición general de humedad de la región pampeana era mejor, prácticamente no se observaban zonas deficitarias, sin embargo considerando la situación de comienzos de año, la campaña sojera va cerrando de manera muy favorable. FIGURA 4 TENDENCIAS CLIMÁTICAS Indicadores de Escala GlobalEl evento La Niña se sostiene pero se ha debilitado respecto del mes de enero. Ya habíamos marcado que su influencia negativa sobre el patrón pluvial había perdido eficiencia, sin embargo los últimos valores de temperatura superficial del mar confirman que el enfriamiento del Pacífico Ecuatorial central va cediendo. El promedio de anomalía negativa (enfriamiento) de la temperatura superficial del mar del mes de enero alcanzó 1.6°C, mientras que en las últimas cuatro semanas este promedio retrocedió a 1.3°C, con mínimas oscilaciones. Estos registros estarían marcando una tendencia que va confirmando los pronósticos de una evolución de La Niña hacia un estado de neutralidad. Alcanzar la neutralidad, significa disminuir el enfriamiento a menos de 0.5°C, es decir, a esta tasa de cambio el proceso puede llevar buena parte del otoño. FIGURA 5 Si bien actualmente el fenómeno La Niña no es decisivo para definir el comportamiento pluvial del resto de la campaña de granos gruesos, si se debe monitorear este indicador para confirmar su evolución hacia la neutralidad, proyectando de este modo una salida potencialmente menos riesgosa para la próxima primavera. Indicadores de Escala RegionalContrastando con el enfriamiento del Pacífico, el océano Atlántico ha visto afianzarse una importante anomalía positiva, es decir un calentamiento de las aguas superficiales del mar. Esto potencialmente puede redundar en un mejor aporte de humead sobre el este de la región pampeana, aunque debemos notar que el calentamiento más importante se haya desplazado muy lejos de la costa, por lo cual su impacto positivo es relativo. Las importantes precipitaciones observadas en el norte del país y también en Bolivia, se vinculan a una alta frecuencia de pasajes de ejes de mínima presión en niveles medios de la atmósfera en esa zona. Esta dinámica ha potenciado el desarrollo del sistema de baja presión en superficie del NOA y eventualmente este ha desprendido perturbaciones hacia el sur sudeste, afectando la franja central del país. Esta actividad potenciada con la llegada de algún sistema frontal frío y sumada a una previa irrupción de aire tropical, promovieron los dos eventos más destacados de febrero y entendemos que pueden repetirse en marzo. Debemos tener presente que el mes de marzo presenta estadísticamente una oferta de agua muy generosa en gran parte del norte del país, la Mesopotamia, SF, este de CB, norte de BA y norte de LP, con un piso cercano a los 130 milímetros. Las lluvias son menores en el resto de las zonas agrícolas oscilando entre los 80 y los 100 milímetros. Si bien estamos transitando un período seco, no parece que el mismo defina un patrón estructural. Entendemos que hacia mediados de la semana próxima comenzarán a volver los sistemas precipitantes. Dentro de este contexto, hay que poner especial atención con lo que pueda suceder en el NOA, dado que la zona está expuesta a recibir precipitaciones que pueden superar los valores normales. Este patrón también podría afectar el oeste de Chaco y Formosa, compensándose con precipitaciones más escasas sobre el centro norte de la Mesopotamia. Si se repite la dinámica de los eventos de febrero la franja central del país quedaría bien provista y probablemente mejoren las lluvias para el sur. Este período de estabilidad, libre de precipitaciones no debe vincularse al fenómeno La Niña. De hecho pueden configurarse a lo largo de marzo y durante la primera parte del otoño, zonas donde se concreten anomalías pluviales de distinto signo (falta o sobrantes de lluvia), sin embargo consideramos improbable que se vuelva a generalizar una vasta zona deficitaria como la observada en la última parte de 2010. La variabilidad de las precipitaciones se ve potenciada con la transición estacional, aunque la misma en general impone pisos pluviales más altos. Actualmente es preocupante el comportamiento de las lluvias en el sudoeste de la región pampeana. Hasta mediados de abril la zona tiene potencialmente buenas posibilidades de recuperar la humedad del suelo hasta alcanzar niveles satisfactorios. Sin embargo por el momento parece improbable que las precipitaciones experimenten corrimientos positivos en este sector. Los mismos, por cierto, serían bienvenidos. Finalmente debemos considerar el riesgo de heladas tempranas. El Pacífico sur se presenta algo más frío que lo normal. Por el momento esta condición no se ha fortalecido en el Atlántico. Las primeras heladas suelen darse en el sudeste de BA, aumentando estadísticamente la probabilidad de que esto ocurra en la primera quincena de abril. Por el momento el riesgo para lo que resta del mes de marzo es bajo en el sur de la región pampeana. Habrá que ver como evoluciona durante este período el enfriamiento del Atlántico sur, principalmente su potencial avance hacia el norte. Para las sojas al sur del Salado, el mes de abril es de mayor riesgo principalmente para las de segunda implantación en la segunda quincena del mes próximo. CONCLUSIONES De acuerdo al diagnóstico climático del último período y al análisis de los principales indicadores de escala global y regional, proyectamos el siguiente comportamiento pluvial y térmico para el próximo bimestre: 1. Las posibilidad de lluvias abundantes ganan probabilidad de ocurrencia en el NOA, oeste del NEA y posiblemente noroeste y centro oeste de SF. El centro norte de la Mesopotamia y el este del NEA pueden recibir lluvias por debajo de lo normal. 2. Son buenas las perspectivas para lograr las lluvias normales en gran parte de las provincias del centro de la región pampeana, el norte de BA y norte de LP. Pueden darse corrimientos positivos en zonas reducidas. 3. La oferta de agua también tiene posibilidades de lograr lluvias normales en el sur de la región pampeana, sin embargo este comportamiento tendería a ser el techo de la oferta de agua (80 a100 milímetros en marzo). Pueden darse sectores deficitarios. 4. Marzo no presentaría heladas en la región pampeana, el riesgo aumenta para la primera quincena de abril en el sur, donde es altamente probable que se concreten hacia la segunda quincena del próximo mes. |
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jueves, 3 de marzo de 2011
Clima y cultivos en Argentina, mapas balance hídrico
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